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42.000 viviendas averiadas y $30 billones en daños: la magnitud del reto que enfrenta Colombia

Una semana después del terremoto, el Gobierno de De la Espriella activa el Plan Milagro con empresa privada, subsidios y un «Batallón de Expertos» para reconstruir el Eje Cafetero, Valle y Chocó. La factura preliminar asciende a $30 billones.
Foto: elcolombiano.com
miércoles 19 de agosto de 2026

La escena lo dice todo. Cinco capitales colombianas en alerta roja, 2.013 personas repartidas en 14 albergues y una cifra que no deja margen para el optimismo fácil: más de 12.000 viviendas destruidas en todo el país, según los reportes del Ministerio de Vivienda.

El balance de Asocapitales, con corte al mediodía del 18 de agosto, precisa el daño en las ciudades más golpeadas —Cali, Armenia, Manizales, Pereira y Quibdó—: 3.010 viviendas colapsadas y 42.208 averiadas, aunque estas últimas continúan en proceso de verificación. A eso se suman más de 170 edificios colapsados y decenas de colegios y centros de salud destruidos.

Pereira concentra la mayor presión sobre los alojamientos temporales: 1.300 personas distribuidas en siete albergues. Le siguen Manizales con 195, Cali con 192, Quibdó con 191 y Armenia con 135.

La reunión que definió la estrategia

Para entender el presente hay que volver a esa semana. El 14 de agosto, el presidente Abelardo de la Espriella convocó a puerta cerrada al Ministerio de Vivienda y a representantes del sector empresarial. De ese encuentro salió el esquema que hoy se conoce como Plan Milagro de Reconstrucción, articulado a través del Fondo Milagro, el instrumento creado por el Gobierno para coordinar recursos y acciones.

Las cifras preliminares citadas por Presidencia estiman los daños totales en unos $30 billones, una magnitud que convierte la reconstrucción en una tarea de largo aliento y que exige, desde el primer día, claridad sobre quién pone qué y cómo se ejecuta.

Dos fases, un diagnóstico urgente

La primera fase del plan se concentra en la atención inmediata. La UNGRD, en coordinación con las entidades territoriales, avanzará en la entrega de subsidios de arrendamiento para las familias que deban abandonar temporalmente sus viviendas, además de mecanismos de apoyo vinculados a servicios públicos.

El componente técnico recae en el llamado «Batallón de Expertos»: profesionales especializados reclutados mediante una convocatoria nacional liderada por el Ministerio de Vivienda y los gremios. Su misión es realizar un diagnóstico y tamizaje estructural de las edificaciones para determinar cuáles pueden repararse, cuáles requieren intervención estructural mayor y cuáles deben reemplazarse por completo.

El sector empresarial participa en esta primera fase con donaciones, maquinaria amarilla para remoción de escombros y capacidades técnicas y logísticas.

Una vez avance esa caracterización, comenzará la segunda etapa, denominada Vivienda Milagro, orientada a entregar soluciones habitacionales definitivas a los hogares más afectados.

La capacidad constructiva existente

Los detalles cuentan la historia. Mientras el aparato estatal estructura su respuesta, el Eje Cafetero y Valle del Cauca —dos de las zonas más golpeadas— ya registraban más de 8.000 iniciaciones de vivienda nueva en lo que va de 2026, según cifras de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol). Esos proyectos, que habían arrancado antes del sismo, sirven como referencia de la capacidad habitacional disponible en la región.

Sin embargo, las tendencias previas al terremoto no eran alentadoras. En Valle del Cauca, las iniciaciones del primer semestre sumaron 4.891 unidades, una caída del 32% frente a las 7.180 del mismo período de 2025. En Risaralda, el acumulado a julio fue de 1.551 unidades, un descenso del 17% respecto al año anterior. Quindío registró una baja del 8,7%, con 686 unidades en el primer semestre. Solo Caldas mostró un signo positivo: 895 unidades iniciadas, con un crecimiento del 30%.

Esa contracción preexistente en el sector constructor complica el escenario: la demanda de vivienda de reposición llega en un momento en que la oferta ya venía reduciéndose.

Lo que está en juego

Hemisferio valora que el presidente De la Espriella haya convocado al sector privado desde el primer momento, en lugar de reservar la reconstrucción como monopolio del aparato estatal. La participación de la empresa en el «Batallón de Expertos», en la remoción de escombros y en la logística es exactamente el tipo de articulación que acelera resultados y evita que los $30 billones en daños se conviertan en $30 billones en burocracia.

El riesgo real no es la falta de voluntad política; es la velocidad de ejecución. Con 42.000 viviendas averiadas en solo cinco ciudades y una industria constructora que llegó al sismo con iniciaciones a la baja, Colombia no puede permitirse que el Fondo Milagro se convierta en otro fondo que administra lentamente el dinero de los contribuyentes. La reconstrucción será la prueba de fuego de un gobierno que apostó por la alianza público-privada cuando más importaba.

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