AHORA
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Negocios

Nvidia dobla ingresos y apunta a 108.000 millones en el trimestre

El fabricante de chips para inteligencia artificial supera las estimaciones de Wall Street y anuncia que desplegará dos millones de GPUs adicionales con Amazon. La carrera por la infraestructura de IA no da señales de detenerse.
Imagen generada con IA
jueves 27 de agosto de 2026

Los números llegaron el miércoles y el mercado los leyó en segundos. Las acciones de Nvidia, que habían cerrado la jornada regular con una ganancia acumulada de 12,4% en lo que va del año, revirtieron su curso en el mercado extendido y saltaron más de 4%. La razón era simple: la compañía no solo reportó que sus ingresos trimestrales más que se duplicaron, sino que proyectó ingresos de 108.000 millones de dólares para el tercer trimestre, frente a la estimación promedio de los analistas de 104.190 millones, según datos compilados por LSEG.

La escena lo dice todo. Cuando una sola empresa puede mover así las expectativas de un sector entero, su reporte trimestral deja de ser un evento corporativo y se convierte en un termómetro de la economía digital global.

Nvidia también anunció que espera que sus ingresos crezcan aproximadamente 70% en el año fiscal 2028. Y para anclar ese optimismo en contratos concretos, la directora financiera Colette Kress confirmó en la llamada de resultados que la compañía y Amazon Web Services desplegarán dos millones de GPUs adicionales en la infraestructura global de Amazon durante 2027 y 2028.

El ecosistema que se construye alrededor

El reporte llega semanas después de que Microsoft y Meta —dos de los mayores clientes de Nvidia— reforzaran las expectativas de que las grandes tecnológicas gastarán más de 730.000 millones de dólares en infraestructura de IA este año. La cifra contrasta con los 400.000 millones del año anterior y marca una escala de inversión sin precedentes en la historia de la industria.

Pero no todo el capital fluye en la misma dirección. Una porción creciente del gasto tecnológico se orienta ahora hacia proyectos de chips propios, diseñados precisamente para reducir la dependencia de los procesadores de Nvidia, costosos y con suministro limitado. Meta, por ejemplo, planea comenzar a fabricar en septiembre su chip de IA propio, denominado «Iris», parte de un proyecto de cuatro generaciones de silicio personalizado orientado a reducir costos de cómputo. Alphabet, por su parte, ha ordenado más de tres millones de chips a Intel para 2028, según reportó The Information en junio.

Intel y AMD también apuntan al mercado de inferencia —el proceso por el cual la IA responde consultas y automatiza tareas—, y varias firmas chinas como Baidu ya producen sus propios chips para esas funciones.

El frente chino y los márgenes bajo lupa

Nvidia fue explícita en su proyección: no asumió ninguna venta de chips para centros de datos en China dentro de sus estimaciones para el tercer trimestre. La incertidumbre en ese mercado persiste. En mayo, Washington autorizó a aproximadamente diez empresas chinas —entre ellas Alibaba, Tencent y ByteDance— a comprar el chip H200, uno de los más potentes de Nvidia, aunque los envíos se estancaron durante meses. En junio, Nvidia comenzó a presentar su nuevo CPU Vera a clientes chinos, indicando que podría estar disponible en agosto. Un funcionario del Departamento de Comercio de Estados Unidos señaló el mes pasado que los envíos habían comenzado, pero que seguían siendo «muy pocos».

Los márgenes son el otro frente de atención. Nvidia proyecta un margen bruto ajustado de 74%, más o menos 50 puntos básicos, para el tercer trimestre. Los analistas esperaban 74,77%. La presión proviene de dos fuentes: la aceleración en la producción de sus chips Rubin y el alza en los precios de memoria que afecta a toda la cadena de suministro de semiconductores.

Hay además un elemento nuevo en el ecosistema financiero de Nvidia que genera escrutinio creciente: la compañía acordó garantizar ciertos acuerdos en el marco de una nueva alianza con seis grandes instituciones financieras, que busca recaudar más de 500.000 millones de dólares para infraestructura de IA.

Lo que está en juego

Para Hemisferio, la lectura es clara. Nvidia no es solo una empresa; es el nodo central de la mayor apuesta de capital privado de la historia reciente. Que sus ingresos se dupliquen y que su proyección supere a los analistas no es un dato de nicho tecnológico: es la señal de que el mercado libre, cuando encuentra una tecnología que resuelve problemas reales, asigna capital con una velocidad que ningún plan estatal podría replicar.

El riesgo, sin embargo, también es real. La concentración de infraestructura crítica en una sola empresa, la dependencia de cadenas de suministro frágiles y la incertidumbre regulatoria en torno a China son variables que el mercado ya está comenzando a descontar. La competencia de chips propios de Meta, Alphabet e Intel no es una amenaza inmediata, pero sí es la señal de que el monopolio tecnológico de facto tiene fecha de vencimiento. La libre empresa, en su mejor versión, ya trabaja para corregirlo.

Más de Negocios