La escena lo dice todo. El lunes 17 de agosto de 2026 amanece en Asunción con un cielo que apenas muestra el 9% de nubosidad y una temperatura que trepará hasta los 35,6 grados centígrados durante las horas de mayor calor, según el pronóstico meteorológico disponible para esa jornada.
La mínima nocturna se situará en 19,2 grados, una diferencia de más de 16 grados que ilustra la amplitud térmica característica del invierno paraguayo. La probabilidad de lluvia durante el día es de 0%, y por la noche apenas alcanza el 4%, lo que convierte esta jornada en una de las más despejadas que puede ofrecer la estación.
Asunción, capital y ciudad más poblada de Paraguay, tiene un clima subtropical húmedo y tropical de sabana. Su temperatura promedio anual es de 23 grados, aunque los extremos cuentan otra historia: el récord histórico de calor en la ciudad llegó a 42,8 grados el 1 de octubre de 2020, mientras que el frío más intenso registrado se produjo el 27 de junio de 2011, cuando el termómetro descendió hasta -1,2 grados.
El invierno en Asunción es, precisamente, uno de los más irregulares del continente. Así como pueden registrarse días con 30 grados de temperatura, también pueden producirse descensos hasta cero grados. La humedad, sin embargo, rara vez abandona el ambiente: las lluvias —fuertes en primavera, en forma de chaparrones en verano o como lloviznas débiles en invierno— son una constante en el calendario de la ciudad.
El fenómeno conocido como «isla de calor» agrava la sensación térmica en el área urbana. El aire caliente que se concentra en zonas densamente edificadas, combinado con el viento cálido proveniente de Brasil, puede elevar la sensación de calor hasta superar los 40 grados en pleno verano.
A escala nacional, Paraguay registra entre 20 y 25 grados de temperatura promedio anual. El récord histórico del país llegó a 45 grados en 2009; en el extremo opuesto, -7 grados en el año 2000 marca el frío más intenso documentado. La clasificación de Köppen identifica al menos tres tipos de clima en el territorio: subtropical húmedo en el sur de la región Oriental, tropical de sabana en la región Occidental y al norte de la Oriental, y semiárido cálido en el noroeste del Chaco.
Las estaciones no están del todo definidas en Paraguay. La cercanía al Trópico de Capricornio hace que la diferencia promedio entre el mes más cálido y el más frío sea de apenas 10 grados, y que el otoño y la primavera sean temporadas particularmente inestables.
El pronóstico meteorológico, más allá de su utilidad cotidiana para decidir qué ropa llevar o si cargar un paraguas, es hoy un instrumento crítico para sectores como el transporte, la agricultura, el turismo y la salud pública. En un país donde las ecorregiones enfrentan presiones crecientes —investigaciones periodísticas señalan que Paraguay perdría el 90% de su cobertura boscosa original en las últimas cinco décadas, principalmente por actividades ganaderas y agrícolas—, la información climática precisa adquiere un valor que va mucho más allá del confort individual.
La jornada del 17 de agosto de 2026 en Asunción es, en ese contexto, una postal de lo que el clima paraguayo puede ofrecer en su cara más amable: sol, calor moderado para la estación y cielos abiertos. Un respiro antes de que el verano, con su carga de humedad y temperaturas extremas, vuelva a poner a prueba a la ciudad y a sus habitantes.



