La escena lo dice todo. El ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, llegó al Tolima este miércoles y se quedó ocho horas reunido con agricultores y ganaderos que han visto arder sus tierras. Afuera, los incendios forestales seguían consumiendo lo que quedaba.
Según Dangond, más de 20 mil hectáreas han sido incendiadas en el departamento por lo que el funcionario llamó, sin rodeos, «los pirómanos». El dato define la magnitud del desastre: no es una emergencia menor ni un episodio pasajero. Es una crisis productiva que amenaza con dejar sin sustento a cientos de familias del campo colombiano.
El plan de choque
El Gobierno nacional anunció la activación de líneas de crédito y procesos de reestructuración de cartera para los productores afectados. Dangond describió la respuesta como «un plan de ayuda, un plan de choque para resolver algunos problemas urgentes y otros a largo plazo». Además, el Ministerio coordinará un Puesto de Mando Unificado —el llamado PMU— para apoyar la recuperación de las actividades productivas, con foco inmediato en evitar la muerte del ganado.
La medida más significativa en el corto plazo apunta al sistema financiero. El ministro informó que solicitó a Asobancaria congelar las amortizaciones de la cartera agropecuaria, no solo en Tolima sino en todos los departamentos donde el fenómeno de El Niño ha golpeado la producción agrícola y pecuaria. También pidió a la Superintendencia Financiera evaluar la suspensión temporal de pagos de créditos agropecuarios en las zonas afectadas.
Son medidas necesarias. Un productor que pierde su cosecha o su hato no puede, al mismo tiempo, honrar un crédito. La reestructuración de cartera es, en estos casos, la diferencia entre una crisis temporal y una quiebra definitiva.
El llamado a los gremios
Pero Dangond no se limitó a anunciar recursos públicos. Su mensaje más directo fue para los gremios del sector agropecuario: que abandonen «la zona de confort de Bogotá» y se desplacen al territorio. El ministro pidió aportes concretos —abonos, pacas de heno— y asistencia técnica para los afiliados afectados.
«Yo les pido desde aquí a todos los gremios del sector agropecuario para que se solidaricen con los productores del campo de aquí del Tolima, aportando abonos, aportando pacas de heno», afirmó el funcionario durante su visita.
El llamado tiene un subtexto claro: el Estado no puede llegar solo a cada finca incendiada. Los gremios ganaderos y frutícolas existen, entre otras razones, para actuar en momentos exactamente como este. Su presencia en territorio no es un favor; es su razón de ser.
Los detalles cuentan la historia
La visita de Dangond al Tolima, con reunión de más de ocho horas incluida, contrasta con la imagen habitual del funcionario que administra la crisis desde la capital. Que el ministro haya estado en el terreno, visto los incendios y escuchado directamente a los productores es, al menos, una señal de que la emergencia se toma en serio en el nivel más alto del Ministerio.
Lo que sigue siendo una incógnita es la velocidad de ejecución. Anunciar líneas de crédito y pedir a Asobancaria que congele amortizaciones son pasos en la dirección correcta, pero entre el anuncio y el desembolso efectivo suele abrirse una brecha que, en el campo, se mide en animales muertos y cosechas perdidas.
La lectura de Hemisferio
La crisis del Tolima expone una tensión que el Gobierno Petro no ha resuelto: el discurso de defensa del campesinado choca, una y otra vez, con la lentitud del aparato estatal para responder cuando el campo realmente arde. Que el ministro tenga que salir a pedirle a los gremios privados —ganaderos, frutícolas— que aporten insumos y asistencia técnica dice algo sobre los límites reales del Estado como primer respondedor.
La libre empresa y los gremios de productores son, en emergencias como esta, más ágiles que cualquier PMU ministerial. El Gobierno haría bien en reconocerlo no solo en el discurso, sino en la arquitectura de la respuesta: menos coordinación centralizada desde Bogotá, más recursos directos y menos trámites para quienes producen los alimentos del país.



