La escena lo dice todo. Mientras los partidos de Chile Vamos emitían declaraciones encendidas contra el informe de la comisión especial investigadora por el estallido social, los diputados del Partido Nacional Libertario (PNL) respondían desde el Congreso con una postura que pocos esperaban: defensa del trabajo de la comisión y una reprimenda velada a sus críticos.
El informe en cuestión concluyó que durante el período del estallido existieron «falencias en la capacidad preventiva del Estado» y que el sistema de inteligencia «carecía de una articulación adecuada». También señaló, sin nombrarlo directamente, al gobierno de la época: «Se evidencian excesivos incumplimientos del gobierno de la época por resguardar el orden público y cuidar la seguridad de los habitantes».
Esa última frase fue suficiente para encender a Renovación Nacional, Evópoli y la UDI, que salieron a defender el legado del expresidente Sebastián Piñera con declaraciones públicas de rechazo a las conclusiones.
Kaiser: «sobresensible»
Johannes Kaiser, presidente del PNL y excandidato presidencial, fue directo. La reacción de Chile Vamos, dijo, «está siendo sobresensible en la materia». Su argumento: el informe no menciona al expresidente por su nombre. «El informe lo que hace es mencionar al gobierno y las capacidades del Estado en su momento, o las incapacidades del Estado», explicó Kaiser, quien enumeró lo que sí quedó documentado: el déficit de las policías, la falta de coordinación entre la Fiscalía y los órganos de inteligencia, y la incapacidad de las fiscalías de identificar a quienes estuvieron detrás de los atentados del 18 de octubre.
Kaiser fue más lejos y distribuyó la responsabilidad en el tiempo: «Esto no es solamente responsabilidad del presidente Piñera, es el resultado de una serie de gobiernos, pero esto explota naturalmente bajo el gobierno de Sebastián Piñera, que habiendo estado dos años en el gobierno tenía que hacerse cargo».
La lectura libertaria, en síntesis, no exculpa ni condena a un solo mandatario: apunta a las estructuras del Estado que fallaron, independientemente de quién ocupara La Moneda.
Marowski y la «lamentable declaración» de RN
Hans Marowski, presidente de la comisión, fue más duro en el tono. Defendió el trabajo realizado —«lo que estábamos mandatados a hacer»— y lamentó que muchas autoridades de la época se excusaran de comparecer, perdiendo así, según él, «una oportunidad histórica para poder explicarle a Chile quién o qué información tenían, para saber quién organizó, quién planificó, quién financió y quién ejecutó finalmente el intento de insurrección del 18 de octubre».
Sobre las declaraciones de los partidos de oposición, Marowski fue explícito: «Nunca nos referimos a una falta de voluntad del presidente Piñera, como lo dice la declaración, la lamentable declaración de Renovación Nacional». Y fue más allá, recordando que parlamentarios de esas mismas colectividades participaron en la comisión y tuvieron acceso al informe con anticipación: «Hubiera sido interesante que conversaran con nosotros primero antes de redactar algo así y dar la sensación de que no leyeron bien el informe».
El episodio cerró con ironía cuando alguien del subjefe de bancada —según consigna la fuente sin precisar el nombre— respondió sobre su primera reacción ante la polémica: «Fue de alegría porque fui capaz de unir a Chile Vamos nuevamente».
Lo que está en juego
Más allá de la disputa por el legado de Piñera, el debate revela una fractura de fondo en la derecha chilena: qué hacer con el diagnóstico institucional del 18-O. Chile Vamos eligió la trinchera del honor político. Los libertarios eligieron la del análisis estructural.
Desde la perspectiva de Hemisferio, esa segunda postura es la más incómoda y, precisamente por eso, la más necesaria. Un Estado que no pudo identificar a los organizadores de una insurrección, que careció de inteligencia articulada y que dejó a sus policías sin respaldo normativo adecuado, es un Estado que falló a sus ciudadanos con independencia del color del gobierno. Blindar ese diagnóstico por lealtad partidaria no protege ningún legado: solo perpetúa las condiciones para que el próximo estallido tampoco tenga responsables.



