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El incendio Hawk y una temporada que ya rompió todos los récords

Más de 42.000 evacuados en Reno, 7,8 millones de acres quemados en el país y recursos federales al límite: la temporada de incendios 2026 expone el costo humano y fiscal de años de gestión forestal insuficiente.
Imagen generada con IA
martes 25 de agosto de 2026

La escena lo dice todo. El sábado 23 de agosto, vecinos de Reno se asomaban por encima de una cerca para ver las llamas del incendio Hawk avanzar sobre el paisaje del norte de Nevada. Pocas horas después, las autoridades habían ordenado la evacuación de unas 42.000 personas y advertido a otras 45.000 que podrían tener que salir en cualquier momento.

El Hawk no es el incendio más grande del año —ha quemado alrededor de 15.000 acres hasta ahora—, pero su impacto directo sobre la población civil lo convierte en uno de los eventos de evacuación más significativos de los últimos años. Solo lo supera, en lo que va de 2026, el incendio que arrasó los alrededores de Spokane, Washington, a principios de agosto, cuando unas 60.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares.

Una temporada sin precedentes recientes

Los números de fondo son los que dan la dimensión real. El Centro Nacional Interagencial de Incendios (NIFC, por sus siglas en inglés) informó el lunes que los bomberos han respondido a 50.784 incendios forestales que han arrasado más de 7,8 millones de acres en lo que va del año: el 168% del promedio de la última década en superficie quemada, y el 129% del promedio en número total de incendios. En el mismo período del año pasado, la cifra rondaba los 4 millones de acres, aproximadamente la mitad de la actual.

El nivel de «preparación ante incendios» del gobierno federal lleva 38 días consecutivos en cinco sobre cinco —el máximo posible— desde el 18 de julio. Ese nivel indica que los recursos federales están al límite y pueden no estar disponibles para atender cada nuevo foco. El promedio histórico para agosto es de cuatro. La última vez que el nivel cinco se sostuvo durante todo agosto fue en 2021.

El país también lleva ya 57 días en nivel cuatro o cinco combinados, superando el promedio anual de 48 días para esa franja.

El costo humano: bomberos en la línea

Los detalles cuentan la historia. Según un informe de Reuters citado por Time, al 13 de agosto se habían registrado 12 «atrapamientos» de bomberos en 2026 —situaciones en que las rutas de escape y las zonas de seguridad quedan comprometidas—, por encima del promedio anual de nueve en los últimos 20 años y la cifra más alta desde 2006. Seis de las 13 muertes de bomberos registradas este año involucraron atrapamientos. El promedio anual de fallecidos en incendios forestales es de 17.

Las condiciones que alimentan el fuego

Los especialistas utilizan la regla «30-30-30» para identificar condiciones de riesgo extremo: temperatura de al menos 30 grados Celsius, humedad del 30% o menos, y vientos de 30 kilómetros por hora o más. Reno registró, en los diez días previos y durante el inicio del Hawk, una temperatura máxima diaria promedio de 92,8 grados Fahrenheit (33,7 Celsius), humedad del 27% y velocidad máxima de viento de 18 millas por hora (29 kilómetros por hora).

El contexto nacional refuerza esas cifras. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), el promedio de temperatura en los 48 estados contiguos de enero a julio fue el segundo más alto en 132 años. Julio fue el mes más caluroso registrado en el país, con un promedio de 76,9 grados Fahrenheit (24,9 Celsius). Nevada tuvo uno de sus julios más cálidos en el registro histórico. El período enero-julio resultó además el más seco desde 2012, y al 4 de agosto casi la mitad del territorio contiguo enfrentaba condiciones de sequía. Los vientos promediaron un 0,5% por encima de la media de 20 años entre enero y junio, según un análisis de S&P Global.

Peter Sunderland, profesor de ingeniería de protección contra incendios de la Universidad de Maryland, declaró a Time que «generalmente estamos teniendo veranos más secos y vientos más altos» y que «estamos viendo cada vez más extremos climáticos».

La lectura de Hemisferio

Para entender el presente hay que volver a esa semana. Decenas de miles de familias en Nevada abandonaron sus casas con lo puesto, los recursos federales operan al tope de su capacidad y los bomberos mueren a un ritmo que supera los promedios históricos. El debate sobre las causas —gestión forestal, política de tierras públicas, condiciones meteorológicas— importa, pero no puede postergar la pregunta más urgente: quién paga y quién decide.

Cuando el aparato estatal llega al límite de su «preparación» y declara que los recursos pueden no alcanzar para cada nuevo incendio, la consecuencia recae sobre los contribuyentes y sobre las comunidades que dependen de una respuesta oportuna. La temporada 2026 es, antes que cualquier otra cosa, una factura que alguien tendrá que saldar.

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