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El puente entre Bogotá y la Casa de Nariño

El presidente De la Espriella designó a la exconcejal Clara Lucía Sandoval como gerente para Bogotá, con la misión de destrabar proyectos estratégicos como el Metro y el Regiotram. El cargo aún no existe en la estructura del Ejecutivo.
Foto: elcolombiano.com
miércoles 26 de agosto de 2026

La escena lo dice todo. El martes 25 de agosto, en el Palacio de San Carlos, el presidente Abelardo de la Espriella y el alcalde Carlos Fernando Galán se sentaron a hablar de infraestructura, movilidad y seguridad. Al salir, había una designación: Clara Lucía Sandoval Moreno sería la nueva gerente para Bogotá.

El anuncio tiene un detalle que no es menor. El cargo no existe todavía dentro de la estructura del Ejecutivo. Sandoval no podrá posesionarse hasta que el Gobierno cree formalmente la posición. Mientras tanto, la designación es una señal política antes que un hecho administrativo consumado.

La misión sobre la mesa

De la Espriella fue preciso al describir el alcance del rol. La gerente actuará como puente de comunicación entre el Distrito y el Gobierno Nacional, hará seguimiento permanente a la ejecución de proyectos y ayudará a «destrabar las dificultades que puedan presentarse», según sus propias palabras. El presidente subrayó que la nueva figura no reemplazará las competencias de la Alcaldía ni creará una estructura paralela.

Los proyectos bajo su lupa son los de mayor peso para la ciudad: el Metro de Bogotá, el Regiotram, la planta de tratamiento de aguas residuales PTAR Canoas y las iniciativas de seguridad urbana, incluido el aumento del pie de fuerza en la capital.

Sandoval resumió su tarea en cuatro verbos: coordinar, destrabar, articular y avanzar. «Para que todas estas cosas que han impedido el desarrollo de nuestra ciudad dejen de ser un problema y pasen a ser soluciones concretas», declaró la designada.

El perfil de la designada

Los detalles cuentan la historia. Sandoval tiene estudios de pregrado en Estudios Políticos y Relaciones Internacionales y una especialización en Gobierno, Gerencia y Asuntos Públicos. Su trayectoria en el sector público supera los 15 años. Fue elegida concejal de Bogotá en tres periodos: 2008-2011, 2012-2015 y 2024-2027, este último interrumpido por la designación.

Hasta el martes se desempeñaba como concejal por la bancada del Partido Liberal. En el Concejo abordó temas de movilidad, seguridad, medio ambiente, contratación y transporte público. También fue creadora y directora del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal. En materia de infraestructura, defendió la destinación de recursos para el Metro y planteó la construcción de corredores como la ALO y la troncal de la avenida Boyacá.

En 2022 aspiró a la Cámara de Representantes por Bogotá, pero no obtuvo los votos necesarios para ocupar una curul.

La lectura del alcalde

Galán agradeció la disposición del presidente y destacó el conocimiento institucional de Sandoval. «Para nosotros será muy importante alguien desde el gobierno nacional que nos ayude a articular, a destrabar y hacer seguimiento; eso va a agilizar muchas cosas», afirmó el alcalde, quien aclaró que la comunicación directa con el presidente y los ministros continuará en paralelo. Galán también precisó que la coordinación deberá respetar las competencias de las autoridades distritales.

De la Espriella, por su parte, enmarcó la designación como parte de una etapa más amplia de coordinación entre el Gobierno Nacional y las ciudades del país.

Lo que está en juego

Para entender el presente hay que volver a esa semana. Bogotá concentra los proyectos de infraestructura más costosos y más demorados del país. El Metro lleva años acumulando fricciones entre el Distrito y el Gobierno central. El Regiotram y la PTAR Canoas tienen historiales similares de trabas burocráticas y disputas de competencia. La figura de un gerente dedicado exclusivamente a esa articulación responde a una lógica pragmática: cuando el aparato estatal se fragmenta en silos, los proyectos se atoran y el costo lo paga el contribuyente en tiempo y en plata.

La apuesta de De la Espriella es que una figura técnica y política con conocimiento directo de la ciudad pueda hacer lo que los mecanismos formales no han logrado: que las cosas pasen. El riesgo, como en toda nueva capa institucional, es que sume burocracia en lugar de reducirla. La prueba será la velocidad con que el Ejecutivo cree el cargo y, después, la velocidad con que Sandoval lo llene de resultados.

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