AHORA
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Negocios

El termómetro del empleo: cómo TIME y Statista midieron a los mejores empleadores de 2026

Más de 1,8 millones de evaluaciones en Australia, India y Brasil construyeron el segundo ranking anual de mejores empleadores. La metodología apuesta por la neutralidad y por la voz directa del trabajador.
Foto: time.com
martes 25 de agosto de 2026

La escena lo dice todo: un empleado frente a una pantalla, sin que su empresa sepa que está siendo consultado, responde una sola pregunta abierta. ¿A quién recomienda como empleador? Esa respuesta, multiplicada por millones, es la materia prima del segundo ranking anual «Best Employers of 2026», publicado por TIME en alianza con Statista.

La metodología parte de una premisa que vale la pena subrayar: ninguna empresa puede influir en la selección de los encuestados. El mecanismo es un campo de texto abierto con función de autocompletar, donde el participante escribe el nombre de su empleador actual sin que se le presente una lista predefinida. La neutralidad no es un adorno del proceso; es su columna vertebral.

Tres países, tres escalas

El estudio arrancó con Brasil, India y Australia. Las cifras hablan de un operativo de envergadura considerable. En Australia se realizaron 200.000 evaluaciones de empleadores, limitadas a empresas con al menos 200 empleados en el país. En India, el umbral sube: 760.000 evaluaciones para compañías con un mínimo de 500 trabajadores. Brasil encabeza el volumen: más de 900.000 evaluaciones, también para empresas con al menos 500 empleados.

En total, el proyecto acumuló más de 1,8 millones de evaluaciones en los tres mercados. Los paneles de acceso en línea fueron diseñados para garantizar muestras representativas del universo laboral de cada país.

La arquitectura del puntaje

El resultado final combina dos tipos de evaluación. El primero es la puntuación directa: cada encuestado califica su disposición a recomendar a su propio empleador entre amigos y familiares, en una escala de 0 a 10. El cero equivale a «no recomendaría a mi empleador bajo ninguna circunstancia»; el diez, a «definitivamente lo recomendaría».

El segundo componente es la puntuación indirecta: los participantes evalúan a otros empleadores dentro de su mismo sector. Se les presenta una lista de empresas de la industria y se les pide que indiquen cuáles destacan, ya sea de forma positiva o negativa. Las opciones son tres: «recomendaría», «no recomendaría» o «sin opinión». Además, una pregunta abierta adicional permite nombrar a otros empleadores que no figuren en la lista.

La ponderación no es simétrica: la puntuación directa tiene mayor peso en el cálculo final, porque refleja con mayor fidelidad la satisfacción real del empleado con su propio lugar de trabajo. Los datos utilizados provienen de encuestas realizadas durante 2025 y 2026.

Por qué importa más allá del ranking

Statista se presenta en el proyecto como el principal proveedor global de datos de mercado y consumo. Su participación no es menor: la construcción de paneles representativos en mercados tan distintos como India, Brasil y Australia exige una infraestructura metodológica que va mucho más allá de una encuesta de satisfacción corporativa.

El ranking, según sus autores, no solo mide cómo los empleados perciben su propio lugar de trabajo, sino también cómo las empresas son vistas desde fuera, dentro de su sector. Esa doble perspectiva —interna y externa— es lo que sus creadores describen como una visión «equilibrada e independiente» de los mejores empleadores.

La lectura de Hemisferio

En un entorno donde los gobiernos compiten por atraer inversión y talento, la reputación como empleador se ha convertido en un activo estratégico tan relevante como el balance financiero. Un ranking construido sobre la voz directa del trabajador —sin intermediación sindical ni filtro burocrático— es, en sí mismo, un ejercicio de libre mercado de la información: la empresa que trata bien a su gente gana reputación; la que no, lo paga en visibilidad y en captación de talento.

El principio que subyace es sencillo y poderoso: la mejor regulación del mercado laboral no siempre viene del aparato estatal, sino de la transparencia y de la capacidad de los propios trabajadores para señalar, con su voz, quién merece ser recomendado. Esa señal, cuando se agrega a escala de millones, vale más que cualquier certificación oficial.

Más de Negocios