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Encarnación, 21 de agosto de 2026: sol, viento suave y noche fría

El pronóstico para ese día anticipa una máxima de 21,3 grados y una mínima nocturna de 8,4 grados, con probabilidad de lluvia prácticamente nula. Un retrato de invierno austral en la ciudad sureña de Paraguay.
Foto: infobae.com
viernes 21 de agosto de 2026

La jornada del 21 de agosto de 2026 en Encarnación llegará con cielos despejados y temperaturas propias del invierno paraguayo. Según el pronóstico publicado por Infobae, la temperatura máxima diurna alcanzará los 21,3 grados, con una nubosidad del 22% y ráfagas de viento de hasta 9,3 kilómetros por hora. La probabilidad de lluvia durante el día será del 0%.

Al caer la noche, el termómetro descenderá hasta los 8,4 grados. La nubosidad nocturna será del 0% y las ráfagas de viento se mantendrán en 9,3 kilómetros por hora. La probabilidad de precipitación nocturna se ubica en apenas el 1%. En cuanto a la radiación solar, los rayos ultravioleta alcanzarán un nivel de hasta 5 durante las horas de mayor exposición.

Una ciudad marcada por el río y el clima subtropical

Encarnación es una de las ciudades más australes de Paraguay y su clima responde a esa geografía. La clasificación de Köppen la ubica dentro del régimen subtropical húmedo, con veranos calurosos —que la fuente describe como «bochornosos»— e inviernos frescos y húmedos. La temperatura promedio anual de la ciudad ronda los 20,5 grados.

Las noches de verano encuentran algo de alivio en las costas del río. El invierno, en cambio, no es extremo en el centro urbano, aunque el termómetro puede descender hasta los 10 grados. Las heladas, según la misma fuente, son habituales en las zonas periféricas de la ciudad.

Entre los registros históricos que definen el carácter climático de Encarnación figura una nevada ocurrida el 18 de julio de 1975, la primera documentada en la ciudad. Antes, el 20 de septiembre de 1926, una tormenta surgida en el río Paraná destruyó gran parte de la metrópoli.

Paraguay: tres climas en un solo país

El contexto nacional amplía la lectura del dato puntual. De acuerdo con la clasificación de Köppen, Paraguay alberga al menos tres tipos de clima: subtropical húmedo en la parte sur de la región Oriental; tropical de sabana en la región Occidental y al norte de la región Oriental; y semiárido cálido en el noroeste del Chaco.

La temperatura promedio anual en el país oscila entre los 20 y los 25 grados. En verano, el termómetro puede superar los 40 grados; el récord histórico registrado es de 45 grados, en el año 2009. En el extremo opuesto, el récord de frío es de -7 grados, anotado en el año 2000, aunque la fuente señala que en invierno la temperatura puede bajar hasta los cero grados como referencia habitual.

Las precipitaciones son frecuentes en casi todo el territorio, aunque su volumen varía según la región. El verano concentra la mayor acumulación pluvial. La humedad favorece además la aparición de neblinas, especialmente en otoño e invierno.

La fuente también apunta que las estaciones no están del todo definidas en Paraguay, en parte por la cercanía del país con el Trópico de Capricornio. En promedio, la diferencia entre el mes más cálido y el más frío es de apenas 10 grados. El otoño y la primavera son, según la misma fuente, «particularmente inestables».

El peso de la deforestación

Más allá del dato meteorológico del día, la fuente advierte que las ecorregiones de Paraguay se encuentran actualmente vulnerables debido al cambio climático. Investigaciones periodísticas citadas por Infobae señalan que el país perdió el 90% de su cobertura boscosa original en las últimas cinco décadas, principalmente por actividades ganaderas y agrícolas. En 2009, la Cámara de Diputados rechazó el proyecto denominado «Deforestación Cero», que buscaba prohibir esa práctica.

La escena lo dice todo: un día de invierno apacible en Encarnación es también una instantánea de un país cuyo equilibrio ambiental lleva décadas bajo presión. El pronóstico del 21 de agosto de 2026 es, en ese sentido, mucho más que una cifra de temperatura: es el resultado visible de decisiones —políticas, económicas, regulatorias— que se tomaron mucho antes. La pregunta que queda abierta es si las instituciones paraguayas tendrán la voluntad de revertir una tendencia que, a diferencia del viento de esa noche, no parece calmarse sola.

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