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La estafa que llega después del terremoto

Mientras Colombia aún contabiliza los daños del sismo, delincuentes explotan la solidaridad ciudadana con falsos subsidios, phishing y recolectores ilegales. Las autoridades precisaron los únicos canales autorizados.
Imagen generada con IA
sábado 22 de agosto de 2026

El temblor duró casi dos minutos. El acecho de los delincuentes, según las autoridades colombianas, no ha dado tregua desde entonces.

Tras la emergencia sísmica que golpeó a Colombia, una cadena de fraudes intenta sacar provecho de las pérdidas de las familias damnificadas y de la buena fe de quienes buscan ayudar. Falsos subsidios, censos fraudulentos, campañas engañosas y mensajes que suplantan a autoridades componen la gama delictiva detectada hasta ahora, según precisaron distintas alcaldías y la Policía Nacional.

La Alcaldía de Manizales emitió un llamado urgente a damnificados, voluntarios y donantes para mantenerse atentos ante personas que recolectan dinero, ropa y suministros a nombre de los afectados sin ningún respaldo institucional. El Centro Cibernético de la Policía Nacional, por su parte, advirtió sobre modalidades de phishing e intentos de ingreso no autorizado a viviendas con intenciones de hurto.

La señal de alerta más clara

Una señal inconfundible de fraude, según las recomendaciones de las autoridades, es que alguien solicite dinero para registrar a una persona como afectada, gestionar un subsidio o garantizar una ayuda. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) precisó que el Registro Único de Damnificados forma parte de la ruta institucional y es completamente gratuito. Cualquier cobro por esos procesos es ilegal.

La Superintendencia Financiera recomendó verificar toda oferta directa de ayuda con las entidades oficiales. A través de aplicaciones de mensajería y redes sociales circulan enlaces con falsas promesas de ayudas económicas que dirigen a formularios dudosos. La recomendación es no acceder a plataformas mediante links recibidos por chat o correo, sino digitar directamente la dirección web oficial en el navegador.

La Administración Municipal de Manizales aclaró que no realiza recolección de dinero en efectivo en las calles ni directamente a los ciudadanos. Quienes requieran verificar procesos pueden acudir a los puntos de atención dispuestos en la ciudad.

El canal autorizado para donar

Para donaciones económicas dirigidas a los damnificados, el canal autorizado es el Fondo Solidario de la Cámara de Comercio en el Banco Davivienda, cuenta corriente No. 056008556997514, llave @8908010426.

Ante campañas independientes de alimentos o medicinas, las autoridades recomiendan comprobar quién las organiza, de dónde provienen, qué institución las respalda y el destino final de los recursos antes de entregar cualquier aporte.

Si alguien ya entregó datos financieros por error, la instrucción es comunicarse de inmediato con el banco por los canales oficiales. Si se compartieron claves o contraseñas, deben cambiarse en el sitio web oficial de la entidad y reportar el hecho ante la Policía Nacional mediante sus mecanismos de denuncia de delitos informáticos.

Los detalles cuentan la historia. Un sismo genera pérdidas materiales y humanas que el Estado y la sociedad civil deben atender; pero genera también, de manera casi simultánea, un mercado paralelo de la miseria: el de quienes monetizan la urgencia ajena. No es un fenómeno nuevo ni exclusivo de Colombia, pero cada desastre lo reproduce con precisión quirúrgica.

Lo que está en juego aquí es doble. Por un lado, el patrimonio de ciudadanos que, de buena fe, quieren contribuir y terminan siendo víctimas de un fraude. Por otro, la confianza en los canales legítimos de solidaridad, que se erosiona cada vez que una estafa los suplanta. La respuesta institucional —publicar cuentas verificadas, advertir sobre phishing, aclarar que el registro de damnificados es gratuito— es el mínimo necesario. La responsabilidad del ciudadano es igualmente clara: verificar antes de transferir, desconfiar de los enlaces y exigir respaldo institucional a cualquier campaña que solicite recursos. En tiempos de emergencia, la solidaridad sin verificación no es virtud; es vulnerabilidad.

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