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La iconografía chavista se borra de Caracas

Las imágenes de Hugo Chávez y del Bolívar oficialista desaparecieron esta semana de una estructura frente a la avenida Bolívar. La escenografía del régimen cambia de cara.
Foto: lapatilla.com
miércoles 26 de agosto de 2026

Los detalles cuentan la historia.

Este martes 25 de agosto, el periodista Robert Lobo se acercó a un arco del Palacio de Justicia ubicado frente a la avenida Bolívar, en Caracas, y encontró algo que hasta hace pocos días no habría sido posible imaginar: las imágenes de Hugo Chávez y de la representación de Simón Bolívar promovida por el régimen habían desaparecido de la estructura.

«Hoy 25 de agosto me acerqué a este arco perteneciente al Palacio de Justicia que queda justo al frente de la avenida Bolívar de Caracas y me llamó la atención que se volaron las imágenes de Hugo Chávez que estaba allí y la de Simón Bolívar», reportó Lobo en video.

No es un hecho menor. La representación de Bolívar retirada no era cualquier imagen: se trataba de la reconstrucción digital del supuesto rostro del Libertador impulsada durante el gobierno de Chávez, presentada entonces como una aproximación a su apariencia real y convertida con los años en uno de los elementos visuales más reconocibles de la iconografía oficialista. Retirarla junto con el retrato de Chávez equivale a desmontar dos pilares simbólicos del proyecto político que gobernó Venezuela durante más de dos décadas.

El episodio no ocurre en el vacío. Según la fuente, el nuevo poder encabezado por Delcy Rodríguez intenta proyectar una imagen distinta, y ha utilizado el Plan Venezuela Renace como una de sus principales banderas de gestión. El programa fue presentado tras los terremotos de junio y posteriormente ampliado a la recuperación económica y habitacional. La limpieza visual de la avenida Bolívar encaja, según el reporte, con ese proceso comunicacional más amplio.

Lobo formuló la pregunta que muchos en Caracas se hacen en voz baja: «¿Es otra manera o sigue el gobierno interino encabezado por los hermanos Rodríguez deslastrándose de las imágenes de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro?»

La pregunta, según la fuente, encaja con un proceso comunicacional que ya ha mostrado señales de cambio. Lo que no está claro es si se trata de una ruptura genuina con el legado chavista o de una operación de imagen destinada a reciclar el mismo aparato bajo una presentación renovada.

Para entender el presente hay que volver a esa semana.

La simbología de un régimen no es decoración: es doctrina hecha mural, es poder hecho pigmento. Durante años, el rostro digital de Bolívar y la omnipresencia de Chávez en las paredes de Caracas cumplieron una función precisa: recordar a cada ciudadano quién mandaba, qué historia se contaba y qué disidencia no tenía cabida. Borrar esas imágenes de una estructura frente a la avenida Bolívar —el corazón simbólico de la capital— no es un acto de mantenimiento urbano. Es una declaración.

La pregunta que Hemisferio considera relevante no es estética sino política: ¿a quién beneficia este cambio de escenografía? Si el aparato estatal que administró Venezuela durante décadas simplemente muda de piel sin alterar sus estructuras de control, los venezolanos habrán ganado paredes más limpias y perdido la única ventaja que tenía la iconografía chavista: su honestidad involuntaria. Al menos cuando el retrato de Chávez presidía cada rincón público, nadie podía alegar que no sabía quién gobernaba ni bajo qué principios. Lo que viene después de la limpieza rojita es la pregunta que importa.

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