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La niña de Palmira que irá a construir un satélite lunar

María de los Ángeles Izquierdo, de 15 años, ganó el concurso de la Agencia Espacial Colombiana y viajará a la India para representar al país en una misión internacional. Su historia es la de una joven que apostó al mérito, la ciencia y la perseverancia.
Foto: semana.com
sábado 22 de agosto de 2026

A los 12 años, María de los Ángeles Izquierdo descubrió la programación. Tres años después, una niña criada en Palmira, Valle del Cauca, se convirtió en la representante de Colombia en un proyecto de construcción de un satélite lunar con sede en la India.

La historia no llegó sola. Llegó con trabajo.

Izquierdo ganó un concurso organizado por la Agencia Espacial Colombiana (AEC) que reunió a 100 jóvenes colombianas con habilidades en programación, robótica e ingeniería aeroespacial. El proceso duró aproximadamente un año y medio, durante el cual las participantes se formaron en construcción de satélites, programación de software, analítica, cohetes y lanzamientos. Al final, cinco fueron seleccionadas para competir por el viaje. Izquierdo fue la ganadora.

«Llevo ya tres años y nunca imaginé llegar tan lejos», dijo la joven a SEMANA. «Fui buscando formarme autónomamente. He hecho algunos preuniversitarios en universidades de Estados Unidos de manera virtual y con la NASA».

Los detalles cuentan la historia. Pilar Zamora, presidenta y fundadora de la AEC, explicó el criterio de selección con precisión: «Seleccionamos a María de los Ángeles Izquierdo porque fue la que demostró primero que terminó todos los módulos». No fue una lotería ni una cuota. Fue rendimiento medible.

El evento al que viajará Izquierdo contará, según Zamora, con la participación del primer ministro de la India y la fundadora de la misión del satélite lunar. Allí compartirá con niñas de África, Europa, Norteamérica, Australia y Latinoamérica, en un encuentro al que asistieron representantes de 108 países.

Para muchas de las participantes, señaló Zamora, será la primera vez que salen de su país y suben a un avión. Para Izquierdo, será también eso: un primer vuelo, una primera frontera cruzada, una primera vez en Asia.

El regreso también tiene plan. CorpoValle y la Gobernación del Valle del Cauca patrocinaron la misión, y la AEC trabaja para conseguirle a Izquierdo una beca universitaria en diseño de software o ingeniería de sistemas. Además, quedará incluida en los programas educativos STEM de la agencia, con acceso a prácticas e internships. «La seguiremos acompañando porque tenemos que apoyar a niñas así y no soltar su mano», afirmó Zamora.

La propia Izquierdo cerró con una frase que vale más que cualquier declaración institucional: «Confíen en sí mismas. Hagan caso omiso a todos los comentarios negativos que tienen otros frente a sus sueños. El único límite se lo pone uno mismo».

La escena lo dice todo. Una joven de Palmira, formada en buena parte de manera autónoma, con el apoyo de su madre y sus docentes, compitió contra otras 99 colombianas, terminó primero todos los módulos y ganó el derecho de representar a su país en la India. Sin cuotas, sin atajos: mérito puro.

Desde Hemisferio, la historia de Izquierdo importa no solo como anécdota inspiradora, sino como evidencia de lo que ocurre cuando el talento individual encuentra instituciones que lo canalizan sin ahogar la iniciativa. La AEC no le regaló nada a esta joven: le dio una plataforma y ella hizo el resto. Ese modelo —privado en su lógica, abierto en su alcance, orientado a resultados— es exactamente el que Colombia necesita multiplicar si quiere competir en serio en la economía del conocimiento. La pregunta que queda sobre la mesa es si el gobierno actual estará dispuesto a acompañar ese camino o si preferirá ignorarlo.

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