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Las 'Orcas' de Polymarket

Un análisis del grupo Anti-Corruption Data Collective identificó 152 carteras con una tasa de acierto del 97,2% en mercados militares, ganancias colectivas de 8 millones de dólares y una pregunta sin respuesta: ¿quién estaba del otro lado de esas apuestas?
Foto: lapatilla.com
jueves 20 de agosto de 2026

La escena lo dice todo.

Una cartera anónima abre una cuenta en Polymarket International, deposita al menos 2.500 dólares y apuesta sobre un resultado que el mercado considera improbable —probabilidades del 35% o menos— en un mercado de defensa o asuntos militares. En menos de una hora, la operación está cerrada. Días o semanas después, el resultado se confirma, la ganancia se retira y la cartera desaparece. Sin nombre. Sin rastro más allá de la cadena de bloques.

Eso, repetido 152 veces, con una tasa de acierto promedio del 97,2% y ganancias colectivas de 8 millones de dólares, es lo que el grupo de investigación sin fines de lucro Anti-Corruption Data Collective (ACDC) documentó en un análisis publicado el jueves y reportado primero por Reuters.

El universo de las «Orcas»

ACDC revisó todos los mercados liquidados en Polymarket hasta el 5 de mayo para construir su metodología. Definió como apuesta de «baja probabilidad» cualquier posición de al menos 2.500 dólares colocada de forma acumulativa en una hora o menos sobre un resultado con probabilidades del 35% o menos. Dentro de ese universo encontró 556 carteras a las que llamó «Orcas», en referencia a las tácticas de caza precisas y selectivas del animal. De ese total, 152 operaron específicamente en mercados militares y de defensa.

El nombre no es casual. Las orcas no cazan al azar: coordinan, seleccionan y ejecutan. El patrón que ACDC describe —cuenta nueva, apuesta única de alto riesgo en un mercado especializado, retiro inmediato de ganancias— encaja con la conducta de alguien que no necesita explorar el mercado porque ya sabe lo que va a pasar.

El propio ACDC advierte que las características de las «Orcas» podrían tener otras explicaciones, incluida la pura suerte. Pero una tasa de acierto del 97,2% en 152 carteras distintas, operando en mercados donde los iniciados tendrían ventaja informativa, es una coincidencia que exige una explicación más sólida que la fortuna.

El precedente que cambió el debate

Para entender el presente hay que volver a enero. Un soldado estadounidense fue acusado en abril de utilizar información clasificada para apostar en Polymarket por la captura de Nicolás Maduro, evento que ocurrió ese mismo mes. Los legisladores señalaron que ese tipo de conducta podría perjudicar la seguridad nacional: si un operador con acceso a inteligencia clasificada coloca una apuesta antes de una acción militar, la propia plataforma se convierte en un canal de señales que adversarios extranjeros podrían monitorear.

Polymarket, fundada en 2020, afirma que cuenta con controles estrictos, supervisa de cerca las actividades sospechosas y ha remitido a las autoridades docenas de carteras de operadores, incluido el caso relacionado con Maduro. Sus portavoces no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre el análisis de ACDC.

La arquitectura de la plataforma complica la supervisión: Polymarket liquida las operaciones en una cadena de bloques, lo que hace que las apuestas sean públicas pero mantiene a los usuarios en el anonimato. Es una combinación que facilita la auditoría retrospectiva —como la que realizó ACDC— pero dificulta la identificación en tiempo real de quién está apostando y con qué información.

El riesgo sistémico

Lo que el análisis pone sobre la mesa no es solo un problema de integridad de mercado. Es un problema de seguridad nacional con una dimensión nueva: los mercados de predicción, al agregar y hacer públicas las probabilidades implícitas de eventos futuros, pueden funcionar involuntariamente como un tablero de señales. Si las «Orcas» mueven el precio de un contrato antes de una operación militar, cualquier actor —estatal o no— que monitoree esos movimientos en tiempo real obtiene información de valor estratégico sin necesidad de infiltrar ninguna agencia.

Los detalles cuentan la historia. Las apuestas similares que, según ACDC, atrajeron otras carteras al mismo mercado amplían el problema: el insider no solo gana dinero, sino que genera una señal que otros operadores siguen, amplificando el movimiento de precios y, con él, la información que transmite.

Los responsables políticos en Washington ya intensificaban el escrutinio de la industria antes de este informe. El análisis de ACDC añade 152 puntos de datos a ese debate.

Hemisferio considera que la discusión sobre los mercados de predicción no puede reducirse a una disputa entre reguladores y plataformas de libre empresa. Hay un principio más básico en juego: la información clasificada es un activo del Estado financiado por el contribuyente, y su uso para enriquecimiento privado —o para señalizar operaciones a adversarios extranjeros— no es una cuestión de regulación financiera. Es una cuestión de traición a la confianza pública. Que la arquitectura descentralizada de estas plataformas dificulte la rendición de cuentas no es un argumento a su favor; es exactamente el problema.

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