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Nueva York arrebata el trono del talento tecnológico

Por primera vez en 13 años, la ciudad supera a San Francisco en empleo tech, impulsada por la demanda de inteligencia artificial en el sector financiero. El libre mercado reordena el mapa digital de América del Norte.
Foto: infobae.com
sábado 22 de agosto de 2026

La escena lo dice todo. Mientras las grandes empresas tecnológicas de la costa oeste recortaban plantillas, los bancos y fondos de inversión de Manhattan salían a contratar ingenieros de datos, desarrolladores de software y especialistas en inteligencia artificial. El resultado quedó plasmado en un informe de CBRE citado por CNBC: Nueva York acumula hoy 394.300 empleos de talento tecnológico, frente a los 375.730 del Área de la Bahía de San Francisco. Es la primera vez en 13 años que Nueva York encabeza esa tabla entre los 75 mercados metropolitanos relevados en Estados Unidos y Canadá.

El giro no obedece a un solo factor. Colin Yasukochi, director ejecutivo del Tech Insights Center de CBRE en San Francisco, explicó a CNBC la doble dinámica detrás del cambio: «La historia ahí es que hubo recortes en el Área de la Bahía, de modo que la industria tecnológica contrajo el tamaño de su fuerza laboral de talento tech, y el sector financiero en Nueva York contrató mucho talento tecnológico y muchos trabajadores de IA». La frase resume con precisión lo que los datos confirman: el ajuste en Silicon Valley y la expansión en Wall Street operaron en simultáneo, y el resultado fue un nuevo equilibrio.

El motor de fondo es la inteligencia artificial. Según el estudio de CBRE citado por CNBC, los puestos tecnológicos asociados específicamente a IA crecieron 45% en el último año en Estados Unidos y Canadá. A junio de este año, el total de trabajadores relacionados con esta tecnología en ambos países llegó a 751.000, cifra que incluye tanto nuevas contrataciones como reconversiones de puestos existentes. Ese volumen ya no es marginal: los cargos vinculados con IA representan casi un tercio de todas las búsquedas laborales de talento tecnológico en Estados Unidos, según el mismo informe.

La concentración geográfica de ese fenómeno también habla por sí sola. El 37% de los empleos de inteligencia artificial en Estados Unidos se ubica en cuatro mercados: el Área de la Bahía de San Francisco, Nueva York, Seattle y Washington. En Canadá, la concentración es aún más pronunciada: el 60% de esos puestos se agrupa en Toronto, Montreal y Vancouver. Aunque Nueva York lidera la tabla general de empleo tecnológico, CNBC remarcó que San Francisco conserva el primer lugar en empleo de IA de forma específica. El liderazgo, en otras palabras, se ha bifurcado.

Los detalles cuentan la historia también en el mercado inmobiliario. San Francisco venía de años de debilidad en su mercado de oficinas tras la expansión del trabajo remoto durante la pandemia. Las empresas de IA comenzaron a operar como factor de recuperación: según CNBC, explicaron el 58% de todo el alquiler de oficinas en la ciudad en la primera mitad del año y, desde 2023, representan el 30% de la actividad total de leasing, con cerca de 929.000 metros cuadrados arrendados.

Yasukochi añadió ante CNBC un dato cultural que distingue a estas firmas del resto del sector: «Es más una cultura de innovación de startup, donde la gente está en la oficina un mínimo de cuatro días, aunque por lo general son cinco o seis días por semana». Y agregó que «durante todo este proceso de innovación, estar juntos y trabajar en persona es mucho más eficiente y favorece más la innovación». La presencialidad, lejos de retroceder, se consolida como norma en el núcleo duro de la economía de la IA.

Sobre el temor recurrente a la destrucción masiva de empleo, Yasukochi fue directo: «Básicamente cambia puestos de trabajo y crea nuevos empleos, más de lo que elimina», dijo al medio, con referencia explícita al sector financiero.

Para Hemisferio, el reordenamiento que describe el informe de CBRE es una lección de libre mercado en tiempo real. No fue una política pública ni un subsidio estatal lo que catapultó a Nueva York al primer lugar: fue la demanda privada de un sector —las finanzas— que identificó en la inteligencia artificial una ventaja competitiva y actuó en consecuencia. El capital fue donde encontró talento y condiciones; el talento siguió al capital. Ese mecanismo, sin intervención burocrática de por medio, produjo en meses lo que ningún plan de desarrollo tecnológico habría logrado en años. El mapa del talento en América del Norte no lo dibujó ningún funcionario. Lo dibujó el mercado.

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