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Réplicas sin fin en Caracas: la falla que no descansa

Un sismo de 4,0 sacudió la capital venezolana y La Guaira este martes; los geólogos advierten que el proceso puede durar meses y señalan el incumplimiento de normas de construcción como el riesgo real.
Foto: elnacional.com
miércoles 19 de agosto de 2026

La madrugada del martes volvió a recordarle a Caracas que el suelo bajo sus pies no ha terminado de ajustarse. Un sismo de magnitud 4,0, con epicentro a apenas 10 kilómetros de profundidad, se sintió con fuerza en la capital y en el estado costero de La Guaira. No hubo daños reportados, pero el sobresalto fue suficiente para reabrir una conversación que Venezuela no puede darse el lujo de cerrar.

Feliciano De Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos (SVG), fue claro en su diagnóstico: el movimiento no es un evento aislado, sino una réplica directa de los terremotos del 24 de junio. «Lo que hemos visto en otros eventos, entre 3 y 4 meses, y aún después de esos 3-4 meses pudieran venir algunas réplicas adicionales», explicó De Santis en el programa A Tiempo, transmitido por Unión Radio. «Esto forma parte de la actividad normal, del ajuste que tiene que tener ese segmento de falla que se rompió, y así va a ser, vamos a seguir teniendo réplicas».

La poca profundidad del movimiento explica por qué la población lo percibió con mayor intensidad de lo que la magnitud podría sugerir. «Fue un sismo muy cercano a la población, apenas a 10 kilómetros de profundo, y muy cerca de los centros poblados; por supuesto se siente, la gente lo siente muy fuerte», reconoció el especialista, quien al mismo tiempo pidió mantener la calma. La dinámica de la falla, insistió, continuará hasta que el sistema termine su proceso de ajuste.

Pero De Santis no se quedó en la tranquilización. Su mensaje de fondo apunta a una deuda estructural que ningún sismo puede pagar por sí solo: la prevención. «Más que acostumbrarse, forma parte de la cultura sísmica entender que esto es así», afirmó. «Vivimos, la mayoría de los venezolanos, sobre el sistema de límite de placas. Por lo tanto tenemos que tener el conocimiento de que los sismos pueden ocurrir, que son impredecibles, y que lo que tenemos que preocuparnos es por construir mejor».

El geólogo señaló que la norma venezolana vigente —identificada como la 1756— tiene una influencia significativa en estándares norteamericanos, y que el conocimiento técnico para construir con seguridad ya existe. El problema, según De Santis, está en la ejecución y en la supervisión: «Tenemos que comenzar un proceso, tanto de buen diseño, luego de buena ejecución y sobre todo mucha supervisión». Mencionó especialmente las poblaciones ubicadas en el llamado «campo cercano», es decir, aquellas asentadas en las inmediaciones directas de las fallas geológicas.

El contexto agrava el diagnóstico. Según información publicada por el mismo medio, más de 73.000 adultos mayores sufrieron afectaciones por los terremotos del 24 de junio en La Guaira, y más de 40.000 familias se han incorporado al Registro Único de Vivienda tras los sismos. La Unión Europea envió cerca de 30 toneladas de ayuda humanitaria para los afectados. Los números hablan de una emergencia que no ha concluido mientras las réplicas continúan.

Los detalles cuentan la historia. Venezuela no carece de normas sismorresistentes ni de conocimiento geológico. Lo que falta —y lo que cada réplica subraya con brutalidad— es la cadena completa: diseño riguroso, ejecución honesta y supervisión efectiva. Esa cadena requiere instituciones que funcionen, un mercado de la construcción que responda a incentivos reales de calidad y un Estado capaz de hacer cumplir sus propias reglas.

En un país donde el aparato estatal ha concentrado durante décadas las decisiones sobre vivienda, infraestructura y urbanismo, la pregunta incómoda es quién responde cuando las normas no se aplican. La tierra seguirá moviéndose. La falla no negocia plazos ni ideologías. Lo que sí puede cambiar es la decisión de construir bien antes de que el próximo sismo grande llegue a cobrar la factura.

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