Los detalles cuentan la historia.
Este lunes, Shakira descendió de su avión privado en Quibdó acompañada por el filántropo Howard Buffett. No había tarima, no había gira. La capital del Chocó todavía contaba sus heridas: 13 muertos, miles de damnificados y centenares de viviendas destruidas o dañadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar.
Junto a la gobernadora Nubia Carolina Córdoba, la artista recorrió barrios afectados y visitó colegios vinculados a su Fundación Pies Descalzos. Según personas cercanas a la cantante, citadas por La Patilla, está previsto que haga un anuncio sobre la manera en que ayudará a los habitantes de la región a enfrentar los efectos del sismo. Caracol Noticias y Blu Radio, según recoge El Colombiano, también anticiparon que durante la visita se conocerían detalles de esa ayuda.
La presencia de Buffett refuerza el componente filantrópico de la jornada. Ambos recorrieron zonas de alta afectación para conocer de primera mano las condiciones de las comunidades, en un departamento que figura entre los de mayores índices de pobreza de Colombia.
La Fundación Pies Descalzos trabaja en Quibdó desde hace dos décadas. En 2005 inauguró la sede María Berchmans de la Institución Educativa Antonio Ricaurte (Intar), destinada a estudiantes de primaria. Actualmente construye una nueva sede de la misma institución, cuya obra registraba un avance del 90 % y tendrá capacidad para 960 estudiantes y 6.000 metros cuadrados de área construida, según la web de la fundación citada por La Patilla. En total, la organización acompaña a más de 300 colegios públicos en Colombia y ha construido o intervenido al menos 22 centros educativos.
El recorrido de este lunes busca identificar los daños en esas instalaciones y evaluar las acciones de apoyo que se requerirán para la recuperación.
Shakira había expresado su solidaridad el mismo día del sismo. «Colombia querida, mi corazón está con todos los que hoy sintieron este terremoto y con las familias que están pasando momentos de angustia», escribió en X el 10 de agosto. Nadie en su entorno anticipó que una semana después estaría caminando por las calles húmedas de Quibdó junto a su hermano Tonino Mebarak, quien también se desempeña como su mánager, según Infobae.
Las reacciones en redes sociales oscilaron entre el agradecimiento y la reivindicación: «Shakira no solo lleva el nombre de Colombia por el mundo, también lleva a su gente en el corazón», escribió un usuario citado por Infobae. Otros subrayaron que interrumpió sus vacaciones para presentarse en una de las zonas históricamente más golpeadas por la violencia y el abandono.
La escena lo dice todo.
El Chocó lleva décadas en la lista de los departamentos más pobres de Colombia, y el terremoto del 10 de agosto no hizo más que profundizar una brecha que el aparato estatal no ha logrado cerrar. Que sea una fundación privada —con dos décadas de presencia ininterrumpida en Quibdó, 300 colegios acompañados y una obra educativa al 90 % de avance— la que llega primero a evaluar daños y anunciar ayudas, dice más sobre los límites del Estado que sobre la generosidad de la artista. La libre empresa y la filantropía privada no son el sustituto ideal de políticas públicas eficaces, pero en ausencia de estas, son con frecuencia lo único que funciona. Esa es la lección incómoda que Quibdó vuelve a enseñar.



