La escena lo dice todo. En el Foro Energético de Andeg, celebrado esta semana en Barranquilla, Alejandro Castañeda tomó el micrófono y pronunció una frase que resumía el estado del sistema energético colombiano: «Ni siquiera Sirius, suponiendo que entra en 2030 con toda esa capacidad, solo nos va a aguantar».
Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), no se anduvo con rodeos. Su diagnóstico fue directo: Colombia no logró incorporar nueva capacidad energética al ritmo que crecía la demanda, y las decisiones tomadas durante los últimos cuatro años en materia de expansión del sector explican buena parte del problema.
El dirigente atribuyó ese estancamiento a lo que llamó «la teoría del decrecimiento», que según señaló arrancó con la gestión de la ministra Irene Vélez. La fuente no precisa la fecha exacta de inicio de esa política, y Hemisferio la reproduce como señalamiento de Castañeda, no como hecho verificado de manera independiente.
El resultado, según expuso en el foro, es una brecha creciente entre oferta y demanda que ningún proyecto aislado puede cerrar. «Si no hacemos fracking, no vamos a tener gas. Eso es así de sencillo», afirmó.
Los números de la presión
Los detalles cuentan la historia. Actualmente, según Castañeda, hay 450 millones de pies cúbicos disponibles a través de la planta regasificadora Spec. El problema es que ese volumen está bajo disputa interna: el 31% del gas importado en Colombia se destina a atender la demanda térmica, residencial, comercial e industrial. Si las plantas térmicas operan a plena capacidad, ese bloque de 450 millones de pies cúbicos dejaría de estar disponible para el resto de la demanda nacional, lo que implicaría perder entre 18 y 20 puntos porcentuales de atención.
El contexto climático agrava el cálculo. Castañeda explicó que la generación hidráulica está reteniendo agua en los embalses para afrontar el verano que comienza en diciembre, en coincidencia con el fenómeno de El Niño. En ese escenario, las fuentes térmicas funcionan como complemento indispensable. Hace cuatro meses, la generación térmica representaba alrededor del 12% de la capacidad de producción de energía del país; hoy se encuentra entre el 30% y el 35%. Es decir, creció 2,3 veces en cuatro meses, y Castañeda advirtió que esa tendencia podría continuar.
Las salidas que propone el sector
Para los años 2026 y 2027, que el presidente de Andeg calificó como «años difíciles», el sector plantea varias alternativas de corto plazo: la ampliación de la capacidad de la planta regasificadora Spec en 50 millones de pies cúbicos, la entrada en operación de la planta de Buenaventura, la de Puerto Bahía y otras instalaciones que permitan multiplicar los puntos de entrada del energético al país.
Pero la solución estructural, insistió Castañeda, pasa por el fracking y por mantener una base energética amplia que incluya gas, combustibles y carbón. Depender principalmente de energéticos importados, advirtió, podría golpear la competitividad de la industria colombiana. Puso como referencia a países asiáticos que han crecido con energéticos importados, pero señaló que Colombia todavía está lejos de contar con las condiciones industriales necesarias para asumir combustibles de alto costo sin afectar su capacidad productiva. «Tenemos que tener una base sólida para poder crecer, si no no hay forma de crecer como país», sostuvo.
Lo que está en juego
Para entender el presente hay que volver a esa semana en Barranquilla. Lo que el foro de Andeg puso sobre la mesa no es un debate técnico menor: es la consecuencia directa de haber subordinado la política energética a un discurso ideológico de decrecimiento, en lugar de a la evidencia y al realismo técnico que el propio Castañeda reclamó.
El costo de esa apuesta lo pagarán los hogares colombianos con facturas más altas, la industria con menor competitividad y el país con una dependencia creciente de importaciones que encarecen cada eslabón de la cadena productiva. La libre empresa energética no es un capricho del sector privado: es la condición mínima para que Colombia pueda crecer sin apagones.



