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El eclipse de agosto, confirmado por la NASA

El 27 y 28 de agosto, el 96,3% del disco lunar entrará en la sombra de la Tierra. La agencia publicó trayectoria, horarios y zonas de visibilidad para Estados Unidos, América, Europa occidental y África occidental.
Foto: lanacion.com.ar
martes 25 de agosto de 2026

A las 22.34 horas del 27 de agosto, los observadores de la costa este de Estados Unidos podrán ver cómo la Luna comienza a internarse en la sombra de la Tierra. No hace falta telescopio, no hace falta filtro. Solo hace falta mirar hacia arriba.

La NASA publicó el 21 de agosto las visualizaciones y los datos oficiales del fenómeno. Según el Centro de Vuelo Espacial Goddard, la fase parcial comenzará a las 2.34 horas UTC y el máximo se producirá a las 4.13 horas UTC. En ese instante, el 96,3% del disco lunar estará dentro de la umbra, la zona central y más oscura de la sombra terrestre.

La Luna no quedará completamente cubierta. Se trata de un eclipse parcial, no total. La diferencia importa: ese margen de disco que permanece iluminado es precisamente lo que hace visible, por contraste, la tonalidad rojiza o cobriza que adquiere la porción sumergida en la sombra. La NASA explica que ese efecto se produce porque parte de la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre antes de llegar a la superficie lunar. La misma física que pinta de naranja los atardeceres tiñe la Luna durante el eclipse.

La hora exacta de cada etapa varía según la ubicación. Algunas zonas del territorio continental estadounidense vivirán el máximo todavía durante la noche del 27; otras, durante las primeras horas del 28. El mapa elaborado por la NASA muestra que el fenómeno podrá seguirse desde todo el territorio norteamericano continental, aunque Alaska queda fuera del área de observación indicada por la agencia para las fases principales.

La visibilidad se extiende también hacia buena parte de América, Europa occidental y África occidental. La NASA señala que el fenómeno podrá observarse en distintas etapas según la posición de cada región respecto de la Luna y el horizonte.

La agencia precisa además que, poco después del inicio de la fase parcial, la zona iluminada se vuelve suficientemente pequeña para que los ojos se adapten a la oscuridad. Eso permite distinguir con mayor facilidad el tono cobrizo de la superficie que queda dentro de la sombra. Binoculares o un pequeño telescopio añaden detalle al avance de la umbra, pero no son requisito.

El fenómeno forma parte de la serie Saros 138, un ciclo utilizado por los astrónomos para agrupar eclipses con características similares. Los eventos de una misma serie se producen con una separación de aproximadamente 18 años, 11 días y 8 horas. El eclipse anterior de esta serie ocurrió el 16 de agosto de 2008; el siguiente está previsto para el 7 de septiembre de 2044. La NASA incluyó este evento entre los principales fenómenos astronómicos del mes.

Los detalles cuentan la historia. Un eclipse parcial de estas dimensiones —96,3% del disco en la umbra— roza el umbral de lo total sin cruzarlo, lo que lo convierte en uno de los parciales más dramáticos que pueden observarse. La geometría es precisa, el calendario es público y el acceso es completamente gratuito: ningún aparato estatal ni ninguna burocracia intermedia entre el ciudadano y el cielo. Esa es, quizás, la mejor noticia de la semana.

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