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La Luna de sangre del 27 de agosto

Un eclipse lunar parcial profundo será visible desde toda la Argentina en la noche del jueves 27 al viernes 28 de agosto de 2026. El Planetario Galileo Galilei abrirá sus puertas de forma gratuita para contemplarlo.
Imagen generada con IA
lunes 24 de agosto de 2026

La escena lo dice todo: cielo despejado, diez telescopios apuntando hacia arriba y una Luna que, poco a poco, se tiñe de rojo. Eso es lo que el Planetario Galileo Galilei promete para la noche del jueves 27 al viernes 28 de agosto de 2026, cuando un eclipse lunar parcial profundo cruce el firmamento argentino.

El fenómeno será visible de principio a fin desde toda la Argentina y gran parte de América, según informa el propio Planetario. También podrá observarse desde sectores de África, Europa y la Antártida, siempre que las condiciones meteorológicas acompañen.

Por qué la Luna se vuelve roja

La física del asunto es precisa. Durante un eclipse lunar, la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna y proyecta su sombra sobre el satélite natural. En este caso, aunque la ocultación no será total, el máximo del eclipse permitirá apreciar una sutil tonalidad rojiza o anaranjada sobre la superficie lunar.

El Planetario Galileo Galilei explica el mecanismo: «parte de la luz del Sol atraviesa la atmósfera terrestre antes de llegar a la Luna». En ese recorrido, la atmósfera filtra y dispersa los colores de onda más corta, de modo que predominan los tonos rojizos. Es el efecto que el público conoce como «Luna de sangre», aunque técnicamente se trata de un eclipse parcial, no de una ocultación total del disco.

Cuánto dura y cuándo mirar

El fenómeno completo tendrá una duración de 3 horas y 18 minutos sin contar la fase penumbral, esa etapa previa y posterior en la que la Luna solo pierde ligeramente su brillo y resulta difícil de percibir a simple vista. Si se incluye esa fase, el evento se extiende durante 5 horas y 38 minutos.

Los detalles cuentan la historia: no hace falta instrumental sofisticado. Adrián González, divulgador científico del Planetario Galileo Galilei, lo dijo sin rodeos en declaraciones a La Nación: «Los eclipses de Luna no representan ningún daño para la vista del ser humano. Si el cielo no está nublado, cualquiera puede observarlo desde el patio de su casa o en la vereda de la calle». El uso de binoculares o telescopios básicos puede enriquecer la experiencia al permitir ver detalles en los cráteres durante el ensombrecimiento, pero no es requisito.

Para mejores resultados, los expertos recomiendan buscar lugares alejados de la contaminación lumínica urbana.

El evento del Planetario

El jueves 27 de agosto a las 23, el Planetario Galileo Galilei abrirá sus puertas con una actividad gratuita. El itinerario incluye 10 telescopios supervisados por divulgadores, una «estación accesible» con telescopios especiales para personas con discapacidad y música en vivo. El acceso es por orden de llegada. Si hay lluvia o cielo completamente nublado, la actividad se suspende; con poca nubosidad, se realiza con normalidad.

Los eclipses lunares pueden ser de tres tipos: total, parcial o penumbral. Este corresponde a la categoría parcial profundo, lo que lo ubica en un punto intermedio entre el espectáculo máximo de un eclipse total y la discreta penumbra que apenas altera el brillo de la Luna.

La lectura de Hemisferio

Hay algo refrescante en un evento astronómico que no exige aplicación, suscripción ni dispositivo de última generación: basta con salir a la vereda. El eclipse del 27 de agosto de 2026 es, en ese sentido, un bien público en el sentido más literal, accesible a quien levante la vista. Que el Planetario Galileo Galilei organice una jornada gratuita con telescopios y música en vivo es exactamente el tipo de iniciativa que merece réplica: ciencia abierta, sin burocracia, sin costo para el ciudadano más allá de trasladarse.

El fenómeno durará horas. La oportunidad de ver la Luna enrojecerse sobre el Río de la Plata, en cambio, no se repite a voluntad.

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