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El mantra de Taylor Swift y la psicología detrás de una frase

La cantante reveló el mecanismo mental que usa para lidiar con la presión de su carrera. Los expertos explican por qué funciona —y cómo cualquiera puede encontrar el suyo.
Foto: time.com
miércoles 26 de agosto de 2026

La escena lo dice todo.

En agosto, durante las Icon Sessions organizadas por el ala de compositores de la Recording Academy, Taylor Swift describió con precisión quirúrgica lo que hace cuando la presión se vuelve insoportable. «Paso por varios procesos y mecanismos de afrontamiento», dijo. «Y uno de ellos es decirme: 'Tú elegiste esto. Lo elegiste cada día. Podrías haberte salido antes de que se volviera inmanejablemente grande'. Y decidí no hacerlo porque lo amo así de profundamente».

No es autoayuda de aeropuerto. Es, según los especialistas consultados por Time, una técnica psicológica con nombre propio: el mantra de afrontamiento.

La trampa del poder perdido

Jill Stoddard, psicóloga clínica, identifica el mecanismo con claridad: la angustia más intensa no viene del estrés en sí, sino de la sensación de no tener salida. «Cuando te recuerdas que esto fue una decisión tuya, y que las decisiones tienen consecuencias difíciles pero tú estás a cargo, eso te empodera para seguir adelante», explica.

El mantra de Swift opera exactamente en ese registro: no niega la dificultad, la reencuadra como consecuencia de una elección libre. Es la diferencia entre sentirse víctima de las circunstancias y reconocerse como su autor.

Por qué «todo va a estar bien» no funciona

La psiquiatra Jasmine Sawhne, con consulta en Los Ángeles, señala que el estrés deja poco espacio para el razonamiento. Cuando el cuerpo entra en modo de alerta, no hay forma de salir de él a pura lógica. El mantra ofrece algo simple a lo que el cerebro sobrecargado pueda aferrarse —y compra unos segundos para decidir qué hacer a continuación.

El problema con frases como «todo va a estar bien» o «soy una persona segura de sí misma» es que el cerebro ansioso las rechaza de inmediato. Desde la perspectiva de la terapia cognitivo-conductual, predecir un resultado positivo es una forma de adivinación, explica Alison McKleroy, terapeuta en San Francisco y autora de The Self-Compassion Journal. «Puedes repetirlo mil veces y no creer una sola palabra», advierte.

Lo que sí funciona, según McKleroy, es un mantra que afirme una elección dentro del control de quien lo dice. El de Swift es, en esencia: estoy eligiendo continuar, partes difíciles incluidas. «Es una decisión que tomas en voz alta», resume.

Cuatro palabras, no más

Sawhne recomienda limitar el mantra a unas cuatro palabras. Bajo estrés, «simplemente no tenemos mucho ancho de banda cognitivo», dice. Joanna Hardis, terapeuta en Cleveland y autora de Just Do Nothing, añade que los perfeccionistas van a darle demasiadas vueltas al asunto: «Solo necesitas algo lo suficientemente corto para recordarlo, que te oriente». Su propio mantra —«Incomodidad, no peligro»— cumple esa condición con holgura.

Hardis lo sabe por experiencia directa. Hace casi dos décadas sometió a terapia de exposición su miedo intenso a volar. Cuando el avión encontraba turbulencia, se repetía: «Esto puede ser horrible, pero puedo manejarlo». En un vuelo reciente, con turbulencia severa, lo usó de nuevo. En el pasado habría interrogado a la azafata y escuchado cada ruido del fuselaje. Esta vez siguió leyendo.

Cómo encontrar el propio

Los especialistas coinciden en que el punto de partida no es preguntarse qué situaciones generan estrés, sino algo más preciso: ¿qué necesito recordarme cuando me siento incómodo? La respuesta depende del patrón mental de cada persona.

Quien tiende a catastrofizar puede probar: «No puedo saber eso todavía». Quien intenta resolver todo a la vez —como la propia Sawhne, que dirige una práctica psiquiátrica en dos ciudades y tiene dos hijos menores de cinco años— puede decirse: «No tengo que resolver todo ahora mismo». McKleroy, que tiende a sobrecomplicar los proyectos, usa: «Que sea simple».

El criterio definitivo es uno solo: el mantra tiene que ser verdad. No es un ejercicio de optimismo forzado. Stoddard usa «Lo voy a lograr. Siempre lo hago» —y funciona porque, en su caso, es un hecho verificable—. «No tendría un doctorado en psicología si no siempre lo lograra», dice. Si eso no es cierto para quien lo intenta, esa frase no sirve.

Los detalles cuentan la historia. Swift no reveló una filosofía de vida ni un sistema de productividad. Reveló una frase de cuatro palabras que usa cuando la presión aprieta. La diferencia entre sentirse atrapado y sentirse libre, al parecer, puede caber en un aliento.

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