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La pájara pinta, por fin reconocida

Albalucía Ángel, la novelista colombiana que llegó «100 años antes», gana el Premio León de Greiff al Mérito Literario 2026. Una obra que Colombia tardó décadas en ver.
sábado 22 de agosto de 2026

El anuncio llegó el 20 de agosto, durante la presentación de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, en el Jardín Botánico. El nombre elegido por el jurado fue el de Albalucía Ángel, autora de Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón y Los girasoles en invierno, dos títulos que definen medio siglo de narrativa colombiana escrita desde los márgenes del canon.

La escena lo dice todo. Cuando le comunicaron la decisión, Ángel no midió las palabras: «Ha sido una de las grandes sorpresas de mi existencia. Es absolutamente vital para mi vida», declaró. Para una escritora cuya obra pasó inadvertida durante años en su propio país, la frase no es retórica.

El galardón es entregado por una alianza entre EAFIT y la Fiesta del Libro y la Cultura de la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín. El jurado de esta edición estuvo integrado por la profesora de literatura Patricia Cardona, el escritor Juan Diego Mejía y el editor Guillermo Quijas. En el acta, los tres destacaron «el carácter innovador de su narrativa», su capacidad para abordar la violencia y los conflictos sociales «desde perspectivas femeninas», y la complejidad técnica de una obra que abarca novela, cuento, poesía y teatro.

«Albalucía Ángel logró un estilo propio y una obra independiente del canon que se ha institucionalizado para la literatura latinoamericana», escribieron. «Su escritura se destaca por evocar los flujos de la memoria, la superposición de tiempos y personajes, y la profundidad de las problemáticas de la violencia desde una mirada femenina».

Para entender el presente hay que volver a esa semana de los años sesenta en París. Ángel trabajaba entonces como cantante y crítica de arte en la capital francesa cuando el poeta chileno Alberto Baeza Flores leyó uno de sus textos y le dijo: «Esto es una buena crítica sobre Picasso, pero tú eres una escritora». Le entregó varias hojas de papel y le pidió que se las devolviera escritas. De ese gesto nació Los girasoles en invierno, novela en la que narró parte de su experiencia parisina.

El manuscrito llegó a manos del escritor Eduardo Caballero Calderón, entonces embajador de Colombia ante la Unesco, y del periodista Jorge Zalamea Borda. Ambos coincidieron en calificar la obra como «maravillosa» y añadieron una advertencia que resultó profética: «Llegaste 100 años antes y va a ser terrible».

Nació el 7 de septiembre de 1939 en Pereira. Había comenzado a escribir poesía a los 18 años, pero abandonó esa vocación después de que un lector le dijera que no era poeta. El rodeo —la música, la crítica de arte, París— terminó devolviéndola a la escritura por la puerta grande.

Las décadas siguientes confirmaron la sentencia de Caballero Calderón y Zalamea Borda: buena parte del trabajo de Ángel pasó inadvertida durante años en Colombia, incluso después de publicar Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón, considerada su obra más emblemática, junto con poesía, ensayos, cuentos y artículos.

Con este premio, su nombre se suma al de otros ganadores del León de Greiff como Luisa Valenzuela, Juan Calzadilla, Elkin Restrepo, Edgardo Rodríguez y Darío Jaramillo. Como parte del galardón, la Editorial EAFIT publicará una de sus obras. La entrega formal tendrá lugar durante la edición número 20 de la Fiesta del Libro y la Lectura, programada del 11 al 20 de septiembre.

Los detalles cuentan la historia. Una escritora que comenzó a ser leída en el exterior antes que en su propio país, que construyó una obra al margen del canon institucionalizado y que recibe el reconocimiento formal a los 86 años: el arco es largo, pero el desenlace es el correcto. La cultura que premia el mérito con independencia de modas o afinidades ideológicas es la que produce obras que duran. El Premio León de Greiff, en esta edición, apostó exactamente por eso.

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